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La isla del tesoro

Capítulo 2

Perro Negro

Es una mañana de invierno y hace mucho frío. El capitán sale temprano, como todos los días. Yo estoy dejando el pan en la mesa para él cuando se abre la puerta.

Entra un hombre que no conozco. Tiene la cara muy blanca. Lleva un cuchillo grande al lado, pero no parece un hombre fuerte. Y tiene solo tres dedos en una mano.

Ven aquí, chicodice—. Más cerca.

Voy un paso más cerca.

—¿Esa mesa es para mi amigo Bill?

No conozco a ningún Billdigo—. Es para el capitán.

Buenodice el hombre—. A mi amigo Bill también le dicen capitán. Tiene una marca blanca en la cara, ¿verdad? Y bebe. Bebe mucho, mi amigo Bill.

Yo no digo nada, porque no qué decir. A él no le importa.

Entonces me quedo aquí, con mi amigo Bill.

Y se sienta detrás de la puerta.

Yo tengo miedo. Tengo miedo porque este hombre está contento. La gente contenta no se esconde detrás de una puerta.

Cuando el capitán entra, el hombre se pone de pie.

Billdice.

El capitán se vuelve de golpe. La cara del capitán se pone blanca, y la nariz también. De pronto es un hombre viejo y enfermo.

«El capitán tiene miedo», pienso. «El capitán

Perro Negrodice el capitán.

El mismo. —Y levanta la mano, la de los tres dedos—. y yo, Bill. Y yo con esta mano.

Habladice el capitán—. ¿Qué quieres?

Ron para los dos. Y el chico se va.

Me voy, pero no muy lejos.

Primero hablan bajo. Después más alto. Y entonces oigo al capitán:

No, no y no. Y ya está.

Después todo pasa muy rápido. Cae la mesa. Cae una silla. Los dos sacan los cuchillos grandes. Perro Negro sale corriendo por la puerta con el brazo rojo, y el capitán va detrás. Le tira un golpe con el cuchillo y no le da: le da a la puerta.

Perro Negro corre camino arriba. El hombre de los tres dedos se pierde entre las piedras y ya no está. El capitán se queda mirando la puerta. Después se pasa la mano por los ojos.

Jimdice—. Ron.

Y cuando habla, se va hacia un lado. Tiene que poner una mano en la puerta.

—¿Se siente mal? —digo.

Ron. Me tengo que ir de aquí. ¡Ron!

Voy a buscar el ron. Pero antes de volver oigo un golpe fuerte. Cuando entro, el capitán está en el suelo.

El doctor Livesey llega y mira al capitán.

Este hombre no está mal del cuchillodice—. Este hombre bebe mucho ron, y por eso está así. Yo ya le hablo de esto.

Cuando el capitán abre los ojos, el doctor le habla claro.

Un ron no mata a nadie. Pero después de un ron viene otro, y otro. Para usted, el ron es morir.

El doctor se va. Yo subo con agua. El capitán está en la cama y tiene miedo. Y eso es lo malo, porque un hombre así no tiene miedo de nada.

Jimdice—. Ese Perro Negro es malo. Pero hay hombres más malos que él, y esos hombres vienen detrás.

—¿Y qué quieren? —digo.

Mi caja. Lo que hay dentro de mi caja. Yo soy el hombre de Flint, chico. Su primer hombre. Y ahora nadie más sabe dónde está.

—¿Dónde está qué?

No responde. Mira la ventana un rato largo.

Escucha biendice—. Si me dan la marca negra, vas corriendo a buscar al doctor Livesey. Él tiene que venir con hombres. Aquí, en el Almirante Benbow, van a estar todos los de Flint. Todos los que quedan.

—¿Y qué es la marca negra, capitán?

La marca negra... —Y se queda otra vez mirando la puerta—. La marca negra quiere decir que ya vienen. Que ya no hay tiempo.

No dice más en mucho rato. Después habla, y habla bajo.

mira el camino, Jim. Perro Negro, . Pero sobre todo el otro. El hombre de mar con una sola pierna. Ese, antes que ninguno.

Arriba, en su cuarto, está la caja negra. Ahora ya una cosa: dentro de esa caja hay algo que unos hombres quieren. Y esos hombres saben dónde vivo.