Wikowí
El jardín secreto

Capítulo 1

No queda nadie

Mary Lennox abre los ojos. Hace mucho calor y la luz ya entra por la ventana.

Al lado de su cama hay una mujer. No es Saidie.

—¿Y quién eres? —dice Mary—. Yo no te llamé a ti. Llamé a Saidie.

La mujer mira el piso.

Saidie no puede venir.

puede. Ve a buscarla.

No puedo, niña.

Mary le da un golpe en el brazo. La mujer no se enoja y no dice nada más. Sale del cuarto sin hacer ruido.

Mary tiene nueve años y vive en la India. Su padre trabaja todo el día. Su madre va a fiestas todas las noches. Desde que nació, la cuidan otras personas: Saidie y las mujeres de la casa. Todas hacen lo que Mary dice. Su madre se enoja si la niña llora.

Por eso Mary tiene nueve años y no quiere a nadie.

Esta mañana la casa está extraña. No están las mujeres de la cocina. Los hombres del jardín caminan rápido y tienen la cara blanca. Nadie le explica nada a Mary. Nadie la llama para comer.

Mary sale sola y se sienta debajo de un árbol.

Con las manos mueve la tierra y pone flores rojas encima. Es un jardín para nadie. Lo hace despacio, muy enojada. Piensa en todas las cosas feas que le va a decir a Saidie.

Entonces oye a su madre en la puerta de la casa.

Su madre está con un hombre joven. Hablan bajo y rápido. Mary mira a su madre. Es lo más bonito que ella conoce.

—¿Es tan grave? —dice su madre—. Dime la verdad. ¿Es tan grave?

Muy grave, señora Lennox. Usted tiene que salir de aquí. Tiene que salir hoy.

Del otro lado de la casa se oye un grito largo. Después otro. Después muchos. Mary siente frío en todo el cuerpo, con el calor que hace.

—¿Qué es eso? —dice su madre—. ¿Qué pasa?

Alguien se muriódice el hombre joven—. Usted no me dijo que en su casa ya había enfermos.

—¡Nadie me dijo nada! —grita su madre.

Y los dos entran corriendo.

Después todo pasa muy rápido y muy mal. En la casa hay muchos enfermos. Los enfermos se mueren en dos días, a veces en uno. Saidie se enferma por la noche. Ahora está muerta: por eso gritan las mujeres. Otras personas se van corriendo y no vuelven.

Mary se queda en su cuarto y nadie piensa en ella.

Llora un poco. Duerme un poco. Una vez entra al cuarto grande y lo encuentra vacío. La comida todavía está en la mesa. Las sillas están fuera de su lugar. Mary come fruta y pan y vuelve a su cuarto.

Cuando abre los ojos otra vez, la casa está en silencio.

Mary nunca oyó un silencio así. No hay voces. No se oye a nadie caminar. Se queda en la cama sin moverse y espera, porque siempre viene alguien.

No viene nadie.

Algo se mueve en el piso, cerca de la pared. Es un animal largo y verde, sin patas. Va por el piso como el agua. No es peligroso y va rápido. Pasa por debajo de la puerta y se va.

Qué extrañodice Mary en voz alta—. Parece que en esta casa no hay nadie. Solo yo y ese animal.

Un minuto después oye gente afuera. Entran en la casa, hablan bajo y abren puertas.

Está todo vacíodice una voz—. Esa mujer tan bonita. Y dicen que hay una niña. Yo nunca la vi.

Mary está de pie en medio del cuarto cuando abren su puerta. Tiene hambre y está muy enojada.

El primer hombre la ve y da un paso atrás.

—¡Barney! —grita—. ¡Hay una niña! ¡Una niña sola, aquí! ¿Quién es?

Yo soy Mary Lennoxdice Mary, de pie, sin bajar la cabeza—. Me dormí cuando todos estaban enfermos y ahora me desperté. ¿Por qué no viene nadie?

—¡Es la niña que nadie vio nunca! —dice el hombre—. ¡Se olvidaron de ella!

—¿Por qué se olvidaron de ? —dice Mary, y da un golpe en el piso con el pie—. ¿Por qué no viene nadie?

El otro hombre, el joven, la mira. Se pasa la mano por los ojos.

Pobre niñadice—. No queda nadie.

Y así, de pie en medio del cuarto, Mary Lennox sabe por fin la verdad. Su padre y su madre están muertos.

La llevan a la casa de un señor de Inglaterra. A Mary no le gusta esa casa. A los niños no les gusta Mary. Al otro día ya tiene un nombre nuevo.

El nombre nuevo es idea de Basil, un niño de siete años. Mary está sola debajo de un árbol. Otra vez tiene tierra en las manos. Otra vez hace un jardín pequeño. Basil se acerca y mira.

Pon piedras ahí, en el mediodice—. Queda mejor.

Vetedice Mary—. No quiero niños. Vete.

Basil se enoja un momento. Después empieza a bailar y a cantar:

«Mary, Mary, siempre dices que no.

¿Cómo crece tu jardín

Los otros niños oyen y se ríen. Mary se pone roja. Cuanto más se enoja, más cantan ellos:

«Mary, Mary, siempre dices que no.

¿Cómo crece tu jardín

Te vas a Inglaterra el sábadodice Basil—. Y estamos contentos.

Yo también estoy contentadice Mary—. ¿Con quién voy?

—¡No sabe con quién va! —dice Basil—. Con tu tío. Se llama Archibald Craven. Vive en una casa muy grande, en el campo. Nunca va nadie a verlo. No tiene la espalda derecha. Y no quiere a nadie.

No te creodice Mary, y se tapa las orejas con las manos.

Pero piensa en eso muchas veces. En el barco. Y en Londres, donde la espera la señora Medlock, que trabaja para su tío.

Te voy a decir algo del lugar donde vas a vivirdice la señora Medlock en el tren—. Es un lugar extraño. La casa tiene seiscientos años. Tiene casi cien cuartos.

Mary mira la lluvia en la ventana y no dice nada.

Casi todos están cerrados con llavedice la señora Medlock—. Y así se quedan.