Capítulo 1
El viento gris
Dorothy vive en Kansas, en el campo. Vive con la tía Em y con el tío Henry. La casa de ellos es muy pequeña: un cuarto, una mesa, tres sillas y dos camas. No hay nada más.
En el medio de la casa, abajo, hay una puerta pequeña. Debajo de esa puerta hay un cuarto oscuro. Ese cuarto oscuro es para los días de viento muy fuerte. En Kansas hay días así.
Afuera no hay árboles. No hay otras casas. Solo hay campo. El campo es gris, porque el sol es muy fuerte y no deja color en nada. La casa también es gris.
La tía Em es gris. Antes era joven y bonita. Ahora no ríe nunca. El tío Henry es gris de la cabeza a los pies. Trabaja desde la mañana hasta la noche y habla muy poco.
Toto no es gris. Toto es un perro pequeño y negro, con el pelo largo y los ojos negros. Toto juega todo el día, y Dorothy juega con Toto. En esa casa gris, la niña ríe porque tiene un perro negro.
Hoy nadie juega.
El tío Henry mira el cielo, porque hoy el cielo está más gris que otros días. Dorothy está al lado de él, con Toto en los brazos. La tía Em trabaja en la cocina.
De lejos llega un ruido bajo. Es el viento. Después llega otro ruido, de otro lado, y ese viene más rápido. El campo se mueve como el agua.
El tío Henry se levanta.
—¡Viene un ciclón, Em! —grita—. ¡Voy a ver los animales!
Y corre.
La tía Em sale de la cocina porque oye al tío Henry. Mira el cielo un momento, uno solo.
—¡Dorothy! —grita—. ¡Corre! ¡Abajo!
Toto tiene miedo. Salta de los brazos de Dorothy y se esconde debajo de la cama. Dorothy va detrás de él. La tía Em abre la puerta de abajo, baja y ya no está.
Dorothy agarra a Toto. Corre hacia la puerta de abajo con el perro en los brazos. Pero en el medio del cuarto el viento mueve la casa, y Dorothy se cae.
Entonces pasa una cosa que Dorothy no comprende.
La casa se mueve para un lado y para el otro. Después sube. Sube despacio, y después sube más rápido. Sube y sube, hasta muy arriba. Y ahí queda.
Afuera el viento pasa muy fuerte. Adentro está oscuro. Pero la casa no cae. El viento lleva la casa lejos, muy lejos de Kansas.
A Toto no le gusta esto. Corre por el cuarto de un lado al otro.
—¡GUAU! ¡GUAU! ¡GUAU!
Pero Dorothy no corre. Dorothy está sentada y espera.
La puerta de abajo todavía está abierta. Toto llega cerca de esa puerta y se cae adentro. Dorothy grita. Pero el perro no llega abajo. El viento sube por esa puerta. Sube tan fuerte que Toto no baja. Por la puerta abierta, Dorothy ve una oreja negra.
Dorothy camina despacio por el cuarto que se mueve. Agarra a Toto por la oreja y saca al perro de ahí. Después cierra bien la puerta de abajo.
—Ya está —dice Dorothy—. Ya no te vas a caer.
Pasan las horas. El viento es tan fuerte que Dorothy ya no oye bien. No sabe dónde está, ni dónde va a caer la casa.
Camina hasta su cama pequeña y se sienta, y Toto se sienta al lado de ella.
Dorothy tiene miedo. Pero está cansada, y cierra los ojos.
Y la casa vuela.