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El mago de Oz

Capítulo 4

El hombre de metal

Por la mañana el sol entra entre los árboles. Toto ya está afuera, detrás de los pájaros. El espantapájaros está de pie en el mismo lugar, porque él no duerme nunca.

Dorothy busca agua, bebe y come. Ya queda poco pan, y mañana el pan se acaba.

Entonces oyen un ruido. Es bajo, largo y triste.

Vamos a verdice el espantapájaros.

Caminan entre los árboles. Dorothy ve una cosa clara con el sol encima. Corre hasta ahí y se para.

Hay un árbol grande, abierto en el medio. Al lado hay un hombre. Tiene un hacha en las manos y los brazos arriba. No se mueve nada. Es un hombre de metal: la cabeza, los brazos, las piernas, el cuerpo, todo.

Toto le agarra una pierna con los dientes. Después mueve la boca, porque el metal le hace mal.

—¿ haces ese ruido? —pregunta Dorothy.

dice el hombre de metal—. Hace más de un año que hago ese ruido, y nadie viene nunca.

—¿Qué puedo hacer?

Aceite. Aquí cerca hay una casa pequeña. Esa casa es mía, y ustedes pueden dormir ahí. Adentro, en un lugar alto, está el aceite. Tráeme el aceite, por favor.

Dorothy corre y vuelve con el aceite en las manos.

Primero debajo de la cabeza. Después los brazos.

Dorothy le pone aceite. El espantapájaros le mueve la cabeza despacio, para un lado y para el otro. Cuando los brazos están bien, el hombre de metal baja el hacha. Y deja esa hacha en el árbol.

Qué biendice—. Tengo esa hacha arriba desde hace un año. Ahora las piernas.

Cuando puede caminar otra vez, dice gracias muchas veces.

Sin ustedes yo me quedo aquí para siempre. ¿Para dónde van?

A la ciudad de las esmeraldasdice Dorothy—. Yo quiero ir a Kansas. Y el espantapájaros quiere una cabeza que piensa.

El hombre de metal no dice nada, porque esa idea es nueva para él.

—¿Ustedes creen que ese mago me puede dar un corazón?

Yo creo que dice Dorothy—. No es más difícil que una cabeza.

Entonces voy con ustedes.

Levanta el hacha y camina con ellos. Y mientras caminan, cuenta su historia. Es así.

El hombre de metal no siempre es de metal. Antes era un hombre como los otros. En esos años trabaja en el bosque con un hacha, como su padre. Y quiere a una chica munchkin. La chica dice que . Pero primero él tiene que hacer una casa mejor.

La chica vive con una mujer vieja. Esa mujer no quiere quedarse sola. Por eso habla con la bruja mala del este. Y la bruja pone magia en el hacha.

Entonces el hacha cae mal y le corta una pierna.

Ese mismo día él va a ver a un hombre que trabaja el metal. Ese hombre le hace una pierna nueva, y la pierna anda bien.

Pero la bruja está enojada, y el hacha cae mal otra vez. Y otra vez. Y otra vez más. La otra pierna, los dos brazos, la cabeza. Cada vez, el hombre que trabaja el metal le hace una parte nueva de metal.

Después la bruja hace una cosa más. El hacha le corta el cuerpo en dos. Y el hombre que trabaja el metal le hace un cuerpo nuevo, todo de metal. Ahora el hacha ya no le puede hacer nada.

Pero adentro de ese cuerpo nuevo no hay corazón. Y él ya no quiere a la chica munchkin, porque nadie puede querer sin corazón. Ya no le importa nada.

Ella está todavía en la casa de la mujer viejadice él—. Y a ya no me importa nada. Por eso quiero un corazón.

Nadie dice nada por un rato.

Después el hombre de metal cuenta una cosa más. El aceite queda siempre en su casa, arriba. Pero un día de lluvia él está lejos de la casa. El agua le toca el metal, y el metal ya no se mueve. Así pasa un año entre los árboles. Con el hacha arriba, y sin nadie cerca.

Ahora el aceite ya no se queda en mi casadice—. ¿Puedes llevar el aceite, Dorothy? Con la lluvia voy a necesitar el aceite cerca.

dice Dorothy.

Y desde ese momento el aceite va con ella.

Un poco más lejos, los árboles no dejan pasar. El hombre de metal corta y corta hasta abrir el camino otra vez.

Entonces, lejos entre los árboles, hay un ruido nuevo.

Este no es triste. Este es grande y bajo, y todo el bosque se queda en silencio. Toto se pone al lado de Dorothy y no se mueve.