Capítulo 6
La casa sin viento
En Frankfurt no hay montaña. Hay calles, y más calles. Hay casas altas y oscuras, una al lado de la otra, sin nada en el medio.
La casa donde entran es la más alta de todas.
Adentro hay un cuarto grande. Y en el cuarto hay una señora. Tiene la cabeza muy alta y la ropa muy oscura. Es la señora Rottenmeier.
—¿Cómo te llamas?
—Heidi.
—Ese no es un nombre. ¿Cómo te llamas de verdad?
—No sé.
La señora Rottenmeier mira a Dete.
—¿Y qué sabes hacer? —dice después—. ¿Qué libros tienes?
—Ninguno.
—¿No sabes leer?
—No. Y Pedro no sabe leer.
—¿Y qué sabes entonces?
—Nada —dice Heidi.
La señora Rottenmeier se da la vuelta hacia Dete.
—Esta niña no es lo que yo pido. Es chica, no sabe leer y no sabe nada.
Y dice todo eso en voz alta, delante de Heidi. Habla de Heidi y no le habla a Heidi. Es la primera vez en su vida que a Heidi le pasa eso. Dete dice muchas cosas muy rápido. Que la niña es buena. Que la niña aprende. Que la señora pide una niña que no es como las otras, y que aquí está. Después dice que tiene que irse, porque tiene que llegar a su trabajo.
Y se va.
Heidi se queda al lado de la puerta.
Entonces, del otro lado del cuarto, alguien llama a Heidi.
—Ven aquí.
Hay una niña en una silla. Se llama Clara. La silla tiene dos ruedas grandes a los lados. Clara tiene la cara muy blanca y los ojos azules, y no es fuerte. No se para de la silla, porque no puede caminar. Clara se mueve por la casa con esas ruedas. Heidi mira las ruedas. En la montaña no hay nada así.
Heidi va hasta la silla.
—Yo te voy a decir Heidi. ¿Está bien?
—Heidi está bien. Todos me dicen Heidi.
—Entonces Heidi. Ese nombre es nuevo para mí. Y tú también. ¿Estás contenta de estar en Frankfurt?
—No. Mañana vuelvo a mi casa y le llevo pan blando a la abuela.
Clara mira a Heidi un momento y después se ríe.
—Tú no eres como las otras niñas.
Y a Heidi le gusta Clara desde el primer momento. Porque Clara pregunta cosas y después espera. En toda esa casa nadie más hace eso.
—Tú vas a estar aquí conmigo —dice Clara—. Vamos a aprender juntas. Y ahora estudiar va a ser mejor, porque para ti todo va a ser nuevo. Yo estoy sola todo el día, Heidi. Todo el día, todos los días.
Después llega la señora Rottenmeier con todo lo que no se puede hacer.
En esta casa una niña se sienta bien. En esta casa una niña no habla si no le hablan. Y no corre, y no grita, y no sale sola a la calle.
Heidi escucha todo y no entiende para qué es todo eso.
Esa noche Heidi está sola en un cuarto grande, en una cama grande y muy blanda. Hay mucho lugar en esa cama. Mucho lugar para una niña sola. Heidi busca la ventana y quiere abrir la ventana, pero la ventana no se abre. Y afuera no hay viento. No hay tres árboles. No hay ningún ruido de árboles.
Heidi mira el cielo por la ventana cerrada. Un poco de cielo, chico, entre dos casas oscuras.
Pero no llora. Mañana vuelve a su casa.