Wikowí
Heidi

Capítulo 9

El fantasma

La primera vez, la gente de la casa piensa en un hombre malo. Buscan por todos lados. En la casa está todo en su lugar.

Pasa otra vez, y otra vez más, y ya nadie busca.

Porque todas las noches cierran la puerta de la calle por adentro. Bien cerrada, con las dos manos. Desde la calle esa puerta no se abre. No se puede. Y todas las mañanas, muy temprano, esa puerta está abierta.

Es un fantasmadice la señora Rottenmeier.

Y ahora en esa casa nadie va solo a ningún lado. La señora Rottenmeier no sube sola a la parte de arriba. Nadie baja de noche. Nadie abre una puerta oscura sin llamar primero.

Clara tiene miedo en su cama.

Y Heidi no dice nada, porque Heidi ya casi no habla. Está blanca. Come poco. Tiene los ojos grandes y la cara chica. Y en la mañana no sabe nada de la noche.

Entonces vuelve el papá de Clara.

El papá de Clara está lejos por su trabajo. Le llega una carta de su casa. La carta dice que hay un fantasma. Dice que su hija tiene miedo. Entonces vuelve. El papá de Clara no cree en fantasmas. Para él, ese fantasma es una persona.

Esta noche vemos ese fantasmadice.

Esa noche llama al doctor, un hombre viejo con una cara buena. Los dos se quedan abajo, en un cuarto oscuro. Al lado de la puerta de la calle.

Hablan bajo. Después hablan menos. Después no hablan.

Pasa una hora. Pasa otra hora. Afuera no hay nadie en la calle y adentro no se mueve nada.

Tu fantasma hoy no vienedice el doctor.

Espera.

Y entonces, en toda esa casa donde no se oye nada, algo se mueve.

Es un ruido chico. Alguien abre la puerta de la calle por adentro. Muy despacio, sin hacer ruido.

Los dos hombres se paran.

Salen al cuarto grande sin hablar. La puerta de la calle está abierta. Por esa puerta entra la luna. Y la luna da en algo blanco.

Es una cosa chica y blanca. No se mueve.

—¿QUIÉN ANDA AHÍ? —grita el doctor.

La cosa blanca no responde.

El doctor va hasta ahí y mira.

Y es Heidi.

Heidi está de pie en la puerta, con la ropa de dormir. No tiene nada en los pies. Tiene una mano todavía en la puerta. Tiene los ojos abiertos y no ve nada. Está dormida.

Es tu niña de la montaña, Sesemanndice el doctor.

Heidi abre los ojos de verdad y tiene mucho miedo.

—¿Qué haces aquí abajo, niña? —dice el papá de Clara.

No dice Heidi.

El doctor no pregunta más. Le da la mano y sube con ella.

Arriba, el doctor pone a Heidi en la cama y se queda al lado.

Ahora . ¿A dónde ibas?

A ningún lado. Yo no cómo llego abajo. De pronto estoy ahí.

—¿Y qué pasa cuando duermes?

Todas las noches lo mismodice Heidi—. Cuando duermo estoy en la montaña. Oigo el viento en los tres árboles. Abro la puerta y salgo corriendo, y todo está ahí. Y después abro los ojos y estoy en Frankfurt.

—¿Te duele algo? ¿La cabeza?

No. Aquídice Heidi, y se pone la mano en el corazón—. Aquí me duele y quiero llorar todo el tiempo.

—¿Y lloras?

No puedo. La señora Rottenmeier no quiere.

Lloradice el doctor—. Llora ahora. Te hace bien.

Y Heidi llora.

Abajo, el doctor se sienta al lado del papá de Clara.

Tu fantasma es una niña dormidadice—. Ella abre esa puerta todas las noches y no sabe nada. Quiere ir a su casa. Eso es todo.

—¿Y ahora?

Ahora escucha la otra cosa. Esa niña está enferma porque quiere ir a su casa. No hay nada más. Yo no le puedo dar nada para eso. Si se queda aquí, se pone más enferma.

El papá de Clara camina por el cuarto sin hablar.

Tiene que volver a su montañadice el doctor—. Mañana.

En la mañana Clara llora y dice que no. Después pide una sola cosa: una hora más.

Y en esa hora llega el pan.

Doce panes blancos. Blandos, del día.

Para tu abueladice Clara—. Todos los que tenías. Y más.

Y los gatitos se quedan conmigodice—. Los dos.

El papá de Clara le pone dinero a Heidi en la mano.

Esto es tuyo. Es por todo este tiempo. Ahora es tu dinero.

Las dos se abrazan mucho tiempo y las dos lloran. Una se va y la otra se queda.

Mañana Heidi va a su casadice el papá de Clara.