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Pinocho

Capítulo 12

El campo de los milagros

Son el zorro y el gato.

—¡Aquí está nuestro Pinocho! —dice el zorro, y lo abraza y le da besos—. ¿Qué haces por aquí?

—¿Qué haces por aquí? —dice el gato.

La noche pasada dos hombres de negro me cuelgan de ese árboldice Pinocho. Y mira el árbol grande, ahí al lado.

—¡Qué gente mala! —dice el zorro.

La gente más mala del mundodice el gato.

—¿Hay algo más malo en este mundo? —dice el zorro—. ¿Dónde puede vivir la gente buena como nosotros?

Mientras el zorro habla, Pinocho ve una cosa. El gato lleva una pata dentro de un trapo blanco, bien cerrado.

—¿Qué le pasa a tu pata? —dice Pinocho.

El gato abre la boca. Empieza a decir algo y deja de hablar, porque no sabe cómo seguir.

Mi amigo no habla de esas cosasdice el zorro rápido—. Yo hablo por él. Un perro viejo, en el camino, con mucha hambre. Nosotros no tenemos nada para darle. ¿Y sabes qué hace mi amigo, con lo bueno que es? Se corta la pata con los dientes y le da esa pata al perro.

Y el zorro se pasa la pata por un ojo. Pero en ese ojo no hay nada.

Pinocho mira otra vez ese trapo blanco. Casi llora. Va hasta el gato y le habla al oído:

Si todos los gatos son como , los pájaros del mundo son muy felices.

—¿Y qué haces aquí parado? —dice el zorro.

Espero a mi padre. Llega en un momento.

—¿Y tus monedas de oro?

Aquí están, en mi ropa. Menos una. Esa moneda queda en la casa del camino.

—¡Y pensar que mañana esas cuatro monedas pueden ser dos mil! ¿Por qué no pones esas monedas en el Campo de los Milagros?

Hoy no puedo. Otro día voy.

Otro día ya es tarde, porque un señor muy rico va a comprar ese campo. Desde mañana ya nadie puede poner nada ahí.

—¿Y está lejos el Campo de los Milagros?

A dos horas de aquí. En media hora pones las monedas. En veinte minutos sacas el oro del suelo y vuelves a tu casa rico. ¿Vienes?

Pinocho piensa un momento. Piensa en el hada, en el viejo Gepeto, en el grillo que habla.

Y después hace lo que hacen todos los niños que no tienen cabeza. Dice:

Vamos.

Caminan medio día y pasan por un pueblo lleno de gente pobre. Del otro lado del pueblo hay un campo. Es un campo como todos los campos.

Aquí esdice el zorro—. Abre la tierra y pon ahí tus monedas de oro.

Pinocho abre la tierra con las manos. Deja las cuatro monedas de oro adentro y pone tierra encima.

Ahora ve a buscar aguadice el zorroy trae esa agua aquí.

Pinocho no tiene nada para el agua. Entonces se saca un zapato. Llena el zapato de agua y pone el agua encima de la tierra.

—¿Algo más?

Nada másdice el zorro—. Ahora nos vamos. vuelve dentro de veinte minutos. Aquí vas a encontrar un árbol lleno de monedas de oro.

Pinocho da las gracias mil veces, porque va a ser rico en veinte minutos.

No queremos nadadicen los dos—. Para nosotros ya es mucho ver a un amigo rico.

Y se van.

Pinocho espera veinte minutos. Cuenta los minutos uno por uno. Después vuelve al campo, casi corriendo.

No hay árbol.

Pinocho mira el campo otra vez, porque quiere estar seguro del lugar. Es el lugar. Pero no hay árbol, no hay monedas, no hay nada.

Entonces oye que alguien se ríe arriba.

En un árbol del campo hay un loro grande y verde. Ese loro se ríe de él. Se ríe fuerte, otra vez y otra vez.

—¿De qué te ríes? —dice Pinocho, enojado.

Me río porque dice el loro.

—¿Qué pasa aquí?

Mientras vas al pueblo, tus dos amigos vuelven. Sacan las monedas de la tierra y se van corriendo. Ahora ya están lejos.

Pinocho abre la boca y no dice nada.

Después se pone las manos en la cara.

Porque de pronto ve otra vez esa noche. El camino oscuro, el cuchillo entre los dientes, y su boca cerrada sobre una mano.

Y la cosa que cae al suelo no es una mano.

Una pata de gatodice Pinocho, en voz muy baja—. Esos dos hombres de negro son el zorro y el gato.