Capítulo 15
La isla
Pinocho nada toda la noche.
Y qué noche. Cae agua sin parar. El cielo se pone blanco un momento y después se pone negro otra vez. Pinocho nada y nada. Nada porque busca a su padre, y por nada más.
Cuando llega la mañana ve tierra, no muy lejos. Es una isla en el medio del mar.
Pinocho quiere llegar a esa isla y no puede. Las olas juegan con él: arriba, abajo, y otra vez para atrás. Después llega una ola muy grande y deja a Pinocho en la isla. El golpe es tan fuerte que la madera de su cuerpo hace un ruido feo.
Pero Pinocho se para y dice:
—¡Otra vez salgo vivo!
El cielo se abre. Sale el sol. El mar se pone bueno.
Pinocho se saca la ropa y pone la ropa al sol. Después mira el agua mucho tiempo. Busca una barca pequeña con un hombre adentro. No ve nada. Solo agua y cielo.
Entonces ve un pez grande cerca de la tierra, con la cabeza afuera del agua.
—Señor pez —dice Pinocho—, ¿puedo hablar con usted un momento?
—Dos, si quieres —dice el pez, que es un pez muy educado.
—¿Aquí en esta isla hay algo de comer? Y digo comer yo. No quiero ser yo la comida.
—Claro que sí. Hay un pueblo cerca de aquí. Toma ese camino y sigue.
—Otra cosa. Usted va por todo el mar, de día y de noche. ¿No ve por ahí una barca pequeña, con mi padre adentro?
—¿Y quién es tu padre?
—Es el mejor padre del mundo, y yo soy el hijo más malo del mundo.
—Con el agua y el viento de esta noche, esa barca ya está abajo.
—¿Y mi padre?
—A esta hora ya está adentro del Pez Terrible.
Pinocho siente frío en todo el cuerpo.
—¿Y ese pez es muy grande?
—¿Grande? —dice el pez—. Mira: es más grande que una casa. Y tiene una boca tan grande que una barca entra ahí sin tocar los dientes.
Pinocho se pone la ropa muy rápido.
—Adiós, señor pez. Perdón y muchas gracias.
Y sale por el camino tan rápido que casi vuela. Cada vez que oye un ruido, se da la vuelta. Quiere ver si el Pez Terrible viene detrás.