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Pinocho

Capítulo 21

Dentro del pez

Adentro está todo oscuro.

Pinocho no ve nada. No ve sus propias manos. Camina y el agua le llega a los pies. Es un agua fría y fea.

Y hay un viento que no es normal. Un viento que entra y sale, entra y sale, sin parar nunca.

Es el pez, que respira.

Primero Pinocho quiere llorar. Después no, porque llorando no sale de aquí. Camina.

—¡Ayuda! —grita—. ¿Hay alguien aquí?

Nadie dice nada.

En lo oscuro encuentra a un pez grande. Ese pez también está perdido ahí adentro.

—¿ también estás aquí? —dice Pinocho.

Yo tambiéndice el pez—. Este animal se come todo.

Camina más. Y entonces, muy lejos, ve algo.

Es una vela. Una vela pequeña y amarilla que no se mueve.

Pinocho camina hacia esa vela. Camina mucho tiempo. La vela se hace más grande. Y llega.

Y esto es lo que ve.

Ve una mesa pequeña. Encima de la mesa está la vela, y ya es muy corta. Al lado de la mesa hay un hombre sentado. Es un hombre muy viejo y muy blanco, y está comiendo peces vivos. Los peces se mueven tanto que a veces uno sale de esa boca. Y se va debajo de la mesa.

Pinocho no se mueve.

Quiere reír. Quiere llorar. Quiere decir mil cosas.

Pero de su boca sale una sola palabra, y sale muy fuerte:

—¡PAPÁ!

El viejo levanta la cara.

—¿Es verdad lo que veo? —dice, muy bajo—. ¿Eres ? ¿Eres mi Pinocho?

—¡! ¡Soy yo! ¡Mírame! Y ya no estás enojado conmigo, ¿verdad, papá? ¡Qué bueno eres!

Y Pinocho abraza a su padre, y no dice más, porque no puede.

Después se sientan los dos y hablan.

—¿Hace mucho que estás aquí, papá?

Dos años. Desde el día del mar, Pinocho. Y esos dos años son muy largos.

—¿Y qué comes? ¿Y esa vela? ¿De dónde sale la vela?

Escucha. Esa noche el mar le da la vuelta a mi barca. Y esa misma noche pasa lo mismo con otra barca, de las que pasan el mar. Se va abajo del agua. Los hombres salen vivos. La barca, no. Y este pez se come toda esa barca, y a también.

—¿Una barca de esas?

De un solo golpe. Y esa barca viene llena de comida y de agua y de velas. Con eso vivo estos dos años. Pero hoy ya no queda nada. Solo esta vela.

—¿Y después?

Y después, hijo, nos quedamos los dos en lo oscuro.

Pinocho se queda sin hablar un momento, porque ahora entiende. Después se para.

Entonces no hay tiempo que perder, papá. Nos vamos.

—¿Nos vamos? ¿Y cómo?

Salimos por la boca del pez y saltamos al mar.

hablas bien. Pero yo no nadar, Pinocho.

—¿Y eso qué importa? te subes a mi espalda y yo te llevo. Yo nado bien.

Eso no puede ser, hijodice Gepeto, y mueve la cabeza—. ¿Un muñeco de madera tan pequeño puede llevar a un hombre en la espalda y nadar?

Sube y vas a ver. Y si los dos nos morimos, nos morimos juntos.

Pinocho toma la vela en la mano.

Ven detrás de , papá. Y sin miedo.

Caminan mucho. Caminan por todo el cuerpo del pez. Cuando llegan al cuello del animal se paran, para esperar el mejor momento.

Hay que decir que el Pez Terrible es muy viejo y no respira bien. Por eso duerme siempre con la boca abierta. Así que Pinocho, desde adentro, mira para arriba y ve el cielo de la noche.

Ahoradice muy bajo—. El pez duerme. El mar está bueno. Ven, papá.

Suben. Llegan a la boca. Y ahí hay que caminar despacio, muy despacio. La lengua del pez es muy larga. Si los pies tocan esa lengua, el pez abre los ojos.

Pasan la lengua. Ya está el mar ahí, abajo.

Y en ese momento el Pez Terrible hace ¡ACHÍS!

El golpe tira a los dos para atrás. Van por la lengua, van por el cuello del animal, y caen otra vez adentro. Y la vela ya no está.

Todo está oscuro.

—¿Y ahora? —dice Pinocho.

Ahora ya no hay nada que hacer, hijo.

Dame la mano, papá. Y ten cuidado con el suelo.

—¿Y a dónde me llevas?

Otra vez arriba. Ven conmigo y sin miedo.

Y suben otra vez, en lo oscuro, paso a paso. Pasan la lengua otra vez. Pasan los tres dientes más grandes.

Y antes de saltar, Pinocho le dice a su padre:

Súbete a mi espalda y agárrate fuerte de mi cuello. Yo hago todo lo otro.

Gepeto se sube a la espalda de su hijo.

Y Pinocho salta al agua.