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Pinocho

Capítulo 22

Cien veces el pozo

Pinocho nada con su padre en la espalda. Primero nada bien. Después no tan bien. Después ya casi no puede.

—¡Papá! ¡Ayúdame! ¡Me muero!

Y entonces llega un pez muy grande por debajo del agua.

—¿? —dice Pinocho.

Yodice el pez—. Yo salgo detrás de ti. Súbanse los dos.

Y ese pez lleva a los dos hasta la tierra.

Ya es de día.

Pinocho le da el brazo a su padre, porque el viejo casi no puede caminar solo.

Ven, papá. Despacio. Y si estás mal, nos sentamos.

Caminan poco. Y al lado del camino ven a dos que piden dinero.

Es el zorro. Es el gato. Pero casi no se conocen. El gato, de tanto hacer que no ve, ahora no ve de verdad. Y el zorro está viejo y sin pelo: con tanta hambre, vende su propia cola por comida.

Pinochodice el zorro, con voz de llorar—. Danos algo. Somos viejos y estamos enfermos.

Enfermosdice el gato.

Adiós, amigos de mentiradice Pinocho.

Y sigue caminando con su padre.

Más lejos, entre unos árboles, hay una casa pequeña y vieja.

Alguien vive ahídice Pinocho—. Vamos a ver.

Tocan la puerta.

—¿Quién es? —dice una voz muy pequeña adentro.

Un padre pobre y un hijo más pobre. Sin comida y sin casa.

Abre la puerta y pasa.

Pinocho abre. Entran. Miran para todos lados y no ven a nadie.

—¿Y quién vive aquí? —dice Pinocho.

Aquí arriba.

Los dos miran para arriba. Y ahí, en la madera de la casa, está el grillo que habla.

Grillodice Pinocho, muy bajo.

Ahora soy tu grillodice el grillo—. ¿Y el día del martillo?

Ese día yo te matodice Pinocho, muy bajo.

Casidice el grillo—. Un grillo que habla no se muere tan rápido. Pero ese día está aquí conmigo. Y también está contigo.

Tírame el martillo a ahora, grillo. Está bien. Pero a mi padre no.

No le tiro nada a nadiedice el grillo—. Solo te digo esto. En este mundo, el que quiere tener gente buena al lado tiene que ser bueno primero.

—¿Y esta casa? —dice Pinocho—. ¿De dónde sale?

Esta casa es un regalo de una cabradice el grillo—. El otro día. Una cabra pequeña, con el pelo azul. Se va y no vuelve, y dice una cosa mientras se va: «Pobre Pinocho. Ya no voy a ver más a ese niño. A esta hora ese niño ya está adentro del Pez Terrible

Pinocho se queda mirando el suelo mucho tiempo.

Era elladice.

Después no dice nada más, porque el grillo tiene razón en todo. Hace una cama de hojas para su padre.

Grillo, ¿dónde encuentro leche para mi papá?

Tres campos más lejos vive un hombre con animales.

Pinocho va. El hombre le pide una moneda por la leche.

Yo no tengo ninguna moneda.

Entonces no hay leche.

Está biendice Pinocho, y se da la vuelta para irse.

Espera. ¿Sabes sacar agua de un pozo?

.

Entonces saca agua de ese pozo cien veces. Después tienes tu leche.

Pinocho trabaja. Nunca en su vida trabaja así, porque nunca en su vida trabaja. Cuando llega a cien, tiene los brazos y las piernas y la espalda muy mal.

Hasta hoy este trabajo es de mi burrodice el hombre—. Pero el pobre se está muriendo.

—¿Puedo ver a ese burro?

Ven.

En el lugar de los animales hay un burro pequeño en el suelo. Casi no le queda cuerpo y tiene los ojos casi cerrados.

Pinocho mira a ese burro mucho tiempo.

Yo conozco a este burrodice.

Baja la cabeza y le habla al oído.

—¿Quién eres?

El burro abre los ojos. Y con la poca voz que le queda, dice:

Soy Mecha.

Y cierra los ojos.