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Pinocho

Capítulo 5

Los muñecos del teatro

Pinocho camina y hace planes.

Hoy aprendo a leerdice—. Mañana aprendo a escribir. Después aprendo a contar. Entonces gano mucho dinero. Con las primeras monedas le compro a mi papá un abrigo nuevo. Un abrigo de oro. Ese pobre hombre pasa frío por mi libro.

Pum. Pum. Pum, pum, pum.

El ruido viene de una calle pequeña que baja al mar.

—¡Qué mal! Hoy tengo escuela. Si no...

Pinocho se para en medio de la calle, porque tiene que decidir.

Hoy voy a ver qué es ese ruido y mañana voy a la escueladice—. La escuela siempre está ahí.

Y sale corriendo. El ruido se hace más fuerte, y Pinocho llega a un lugar lleno de gente. En el medio hay una casa de madera pintada de mil colores. Delante de la casa hay dos hombres con tambores. Los tambores hacen todo ese ruido y no paran nunca.

—¿Qué es esa casa? —le dice Pinocho a un niño.

Lee lo que dice ahí y ya sabes.

Yo todavía no leer.

Entonces yo te digo qué dice. Ahí dice: GRAN TEATRO DE LOS MUÑECOS.

—¿Y qué hay que pagar para entrar?

Cuatro monedas. Y empieza ahora mismo.

Pinocho quiere entrar a ese teatro más que ninguna otra cosa en el mundo.

—¿Me das cuatro monedas? Mañana te doy el dinerodice.

Con mucho gusto te doy las monedasdice el niño, y se ríe—. Pero hoy no tengo nada.

—¿Quieres comprar mi ropa? Te vendo la ropa por cuatro monedas.

—¿Y qué hago yo con ropa de papel? Con la lluvia, esa ropa se rompe.

—¿Y mi gorro?

Es un gorro de pan. Los pájaros vienen y me comen el gorro de la cabeza.

Pinocho no sabe qué más decir. Todavía le queda una cosa, pero no quiere ni pensar en eso.

Y entonces habla.

—¿Me das cuatro monedas por el libro?

Yo soy un niño y no le compro nada a otro niñodice el niño.

Yo te doy cuatro monedas por ese libro.

Es un hombre viejo que pasa por ahí con un carro de ropa vieja.

Y así, en la calle, el libro cambia de manos. Cuatro monedas por el libro, y cuatro monedas por una entrada al teatro.

Y el día antes Gepeto vende su abrigo para comprar ese libro. Ahora está sentado en su casa, sin abrigo, y pasa frío.

Pinocho entra al teatro.

Adentro está oscuro, porque todas las velas están arriba, donde trabajan los muñecos. Arriba, delante de todos, dos muñecos de madera hablan y se dan golpes. La gente se ríe.

Entonces uno de los muñecos mira para abajo. Deja de hablar en medio de una palabra. Y grita:

—¡Miren! ¿Yo veo bien? ¿Ese de ahí es Pinocho?

—¡Es Pinocho! ¡Es Pinocho! —gritan los otros muñecos, y salen todos, de un lado y del otro.

—¡Es nuestro hermano Pinocho! ¡Ven aquí, Pinocho! ¡Ven con tus hermanos de madera!

Pinocho salta una vez, dos veces, tres veces, y ya está arriba con ellos. Los muñecos abrazan a Pinocho y le dan golpes de amigo. Después levantan a Pinocho bien alto. Y nadie sigue con la historia.

La gente empieza a gritar.

—¡La historia! ¡Queremos la historia!

Pero los muñecos hacen todavía más ruido que antes.

Y entonces se abre una puerta y sale el hombre del teatro.

Se llama Tragafuego. Es muy grande. Tiene una barba negra que le llega desde la cara hasta los pies. Cuando camina, la barba camina con él. Cuando habla, la barba se mueve.

Nadie dice nada. Uno de los muñecos empieza a llorar en silencio.

—¿Por qué vienes a hacer este ruido en mi teatro? —dice Tragafuego, con una voz que sale de muy adentro.

Señor, de verdad, yo no hago nada.

—¡Ya! Después hablamos y yo.

Cuando ya no queda nadie en el teatro, Tragafuego va a la cocina. Ahí tiene un fuego grande y encima del fuego está su comida, todavía a medio hacer. El fuego necesita más madera.

Entonces llama a dos muñecos.

Quiero aquí al muñeco nuevo. Ese es de madera vieja y buena. Ese va a hacer un fuego muy bueno.

Los dos muñecos miran la cara de Tragafuego, y salen corriendo.

Y vuelven con Pinocho en brazos. Pinocho se mueve mucho y grita:

—¡Papá! ¡No quiero morir! ¡No quiero morir!