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Pinocho

Capítulo 7

El zorro y el gato

Buenos días, Pinochodice el zorro.

—¿Cómo sabes mi nombre?

Conozco muy bien a tu padre.

—¿Y dónde está mi padre ahora?

En la puerta de su casa. Ahí está siempre.

—¿Y qué hace?

Está ahí parado, sin abrigo, y pasa frío.

—¡Pobre papá! Pero desde hoy ya no va a pasar frío nunca más.

—¿Por qué?

Porque ahora yo soy rico.

El zorro se ríe fuerte, porque un muñeco de madera no puede ser rico. El gato se ríe también, pero con una pata en la boca.

Aquí no hay nada de qué reírsedice Pinocho, enojado—. Miren.

Y saca las cinco monedas de oro.

Las monedas hacen un ruido pequeño y claro en su mano.

Y entonces pasan dos cosas.

Sin querer, el zorro pone en el suelo la pata que lleva arriba. La pata se queda ahí un momento. Y el gato abre los dos ojos, muy grandes y muy amarillos. Después cierra los ojos otra vez, tan rápido que Pinocho no ve nada.

—¿Y qué vas a hacer con todo ese dinero? —dice el zorro.

Primero le compro a mi papá un abrigo nuevo, de oro. Después me compro un libro para la escuela.

—¿Un libro? ¿Para ti?

Para . Yo quiero estudiar.

Mírame a dice el zorro—. Por querer estudiar, ahora camino con tres patas.

Mírame a dice el gato—. Por lo mismo, ahora no veo nada.

En ese momento un pájaro negro, en el árbol del camino, dice fuerte y claro:

Pinocho, el zorro y el gato son malos. Si escuchas a esos dos, vas a estar muy triste.

¡Pobre pájaro! El gato salta. Ese gato que no ve nada se come al pájaro de una vez. Después se pasa la pata por la boca, cierra los ojos y ya no ve más.

—¡Pobre pájaro! —dice Pinocho—. ¿Por qué haces eso?

Habla mucho. Ahora ya no habla más.

Caminan mucho tiempo. Entonces el zorro se para.

—¿Quieres dos mil monedas por esas cinco pobres monedas que llevas?

—¿Y cómo?

Muy fácil, porque hay un lugar para eso. En lugar de ir a tu casa, vienes con nosotros.

—¿Y qué lugar es ese?

Al Campo de los Milagros. Es un campo cerca de aquí. abres la tierra con las manos y pones ahí una moneda de oro. Le pones un poco de agua encima y te vas a dormir. Por la noche la moneda crece. Crece y crece. Y por la mañana hay un árbol lleno de monedas de oro.

—¡Dos mil monedas! —dice Pinocho, y baila en el camino—. ¡Dos mil! Entonces les doy a ustedes una parte.

—¿A nosotros? —dice el zorro, y pone cara triste—. Nunca. Nosotros no trabajamos para ganar dinero. Nosotros trabajamos por el bien de la gente.

Por el bien de la gentedice el gato.

Qué buena gentepiensa Pinocho.

Y en ese momento ya no piensa en su padre. No piensa en el abrigo nuevo, ni en el libro, ni en sus promesas.

Vamosdice—. Voy con ustedes.