Wikowí
Pinocho

Capítulo 9

Dos hombres de negro

Pinocho no se mueve.

Los dos hombres saltan hacia él, muy rápido y sin hacer ruido.

«Aquí están», piensa Pinocho. Y no sabe dónde poner las cuatro monedas de oro. Entonces abre la boca y se pone las cuatro monedas debajo de la lengua.

Quiere correr. Pero antes de dar el primer paso ya tiene un hombre en cada brazo. Y una voz que sale de muy adentro le dice:

El dinero o la vida.

Pinocho no puede decir ni una palabra, porque tiene las monedas debajo de la lengua. Entonces mueve la cabeza y mueve las manos. Quiere decir: «Yo soy un pobre muñeco y no tengo nada

—¡Vamos! ¡El dinero!

Pinocho mueve la cabeza otra vez. «Nada. No tengo nada

El dinero, o te matamosdice el más alto de los dos.

Te matamosdice el otro.

Y después de matarte a ti, matamos a tu padre.

A tu padre también.

—¡No! ¡A mi padre no! —grita Pinocho.

Pero cuando grita, las cuatro monedas hacen un ruido pequeño y claro dentro de su boca.

—¡Ahí está! Tienes el dinero debajo de la lengua. ¡Sácalo ahora mismo!

Pinocho cierra la boca.

—¿No oyes? Espera un momento y vas a ver.

Uno de los hombres le toma la nariz. El otro le toma la cara con las dos manos. Y los dos tiran para un lado y para el otro, para abrirle la boca.

No pasa nada, porque la boca de madera está cerrada y no se abre.

Entonces el hombre más bajo saca un cuchillo largo. Pone el cuchillo entre los dientes de Pinocho para abrirle la boca.

Y Pinocho cierra los dientes.

Cierra los dientes de madera sobre esa mano y no abre la boca. Y la mano cae al suelo.

Y cuando Pinocho mira lo que hay en el suelo, ve que no es una mano.

Es una pata de gato.

Pinocho no espera nada más. Se suelta, salta por encima de las plantas del camino y sale corriendo por el campo. Los dos hombres corren detrás de él.

Corren mucho tiempo, y Pinocho ya no puede más. Entonces ve un árbol muy alto y sube. Sube hasta arriba y se sienta entre las hojas, para ver qué hacen los dos hombres.

Los dos hombres también quieren subir. Pero se caen.

Eso no los para. Traen madera vieja, ponen la madera al pie del árbol y le ponen fuego.

El árbol empieza a quemarse. El fuego sube rápido por el árbol. Pinocho ve el fuego cerca de sus pies.

Y como no quiere quedarse ahí, salta al suelo desde arriba y sale corriendo otra vez. Y los dos hombres, detrás.

Ya empieza a hacerse de día cuando Pinocho encuentra mucha agua en el camino. El agua es negra y el otro lado está lejos.

¿Y ahora qué?

Uno. Dos. Tres.

Pinocho salta y pasa al otro lado.

Los dos hombres saltan también. Pero saltan mal.

¡PAF!

Los dos caen al agua.

Pinocho oye el ruido del agua y grita mientras corre:

—¡Adiós, señores!

Piensa que los dos se quedan en el agua. Vuelve la cabeza para mirar.

Y los dos hombres de negro siguen detrás de él, corriendo, con toda el agua encima.

Pinocho corre y corre. Ya no puede correr más.

Y entonces, entre los árboles, ve una casa blanca.